19 nov 2008

Even a stray wolf can dream about a tender moon

Talvez la fuerza se termine, pero siempre podemos seguir…
Aquí estamos, en la orilla del mundo, las nubes son grises todo el tiempo. Pero no importa porque aún vivimos en libertad.



Bajo la puesta del sol, vigilando la orilla otra vez, imaginando cruzar al otro lado. ¿Hasta donde podría llegar?
Esa noche levanté la mirada hacía el cielo, las estrellas no pudieron despertar. Y una luz serena descendió para regalar caricias.


Pensaba que estaba preparado para partir, así que empecé a correr. Sin mirar atrás, diligente me alejé de todo lo que conocí… Ni siquiera me arrepentí, no tenía nada que perder, o eso pensaba… En cada paso que daba sentía la virtud de hacer lo correcto, o eso pensaba… Incluso me atreví a burlarme de las advertencias de los míos. Mientras me adentraba en la noche, sentí frío pero no hice caso…


Corría tras la luna, intentando alcanzarla, brillaba atrayéndome pálida y hermosa. El sendero fue trazado poco a poco en mi mente, sólo tendría que recorrerlo. Cuando me sentía exhausto, echado dormitaba sobre restos de un mundo ideal... Iluminado por su tenue luz argentada, soñaba con tocar su imagen, sentía su mirada.


Pronto me vi llegando a un campo de flores, eran rosas rojas, tantas en vista. Preciosas.

De día la luna no ilumina, pero no podía perder tiempo. Dudé en cruzar por ese interminable carmesí, igual no sé porque lo hice… Pudo ser el aroma elíseo que invitó a mis pisadas dentro de la rosaleda.

Siento agujas bajo mis zancadas, sobre mi lomo, en mis costados. En realidad eran rosas blancas teñidas por la sangre de los que quieren cruzar. Las espinas rasgan mi cuerpo, son infinitas y a cada paso que doy duelen más y más. Apreté los dientes y con rauda fuerza me impulsé entre las filosas púas… Tras mucho brío, bañado en sangre, sentía demasiado dolor para dar un paso más… ¿Cuánto habría avanzado? No lo sé, pero ya no puedo más. Estoy arrepentido y quiero salir de aquí, pero el dolor es tan intenso… Es tan intenso que estoy desorientado, no puedo encontrar mis huellas para huir…


Los rayos del sol atraviesan las zarzas llegando hasta mis heridas, ¡arden con miseria! Lo peor es que las horas pasan y la noche no llega. Quiero salir de aquí. ¡Quiero ver la luna y escapar! Duele, duele tanto, no puedo contenerme y aúllo en desesperación. Mis lamentos se pierden entre los chasquidos del mar bermellón. Nadie puede oírme… El día es interminable al igual que este jardín del pánico…


Me siento abandonado, desecho por la aflicción, pero mis pasos persisten. Lejos todavía pero aún recuerdo nuestro nervio con firmeza. Mi cuerpo está desfigurado por las lesiones, mi espíritu lacerado por el tormento. Todavía quiero ver el fulgor de la luna que me ha desamparado… Pero más fuerte es mi deseo de escape. Así es como anocheció en mi razón, y una luna negra se alzó de entre mis tinieblas.

Seguiré extraviado hasta que el tiempo se aburra de estorbarme. Prisionero de la luz plateada que no puedo tener… Irascible entre el dolor de recorrer los aguijones de una senda que no debí continuar.
Talvez moriré viajando hacia la fuga de lo desconocido... Talvez no. Pues Incluso un lobo extraviado puede soñar con una tierna luna.